hands in shape of love heart

TO BE CONNECTED – TO BE IN CONFLICT… A GROWTH OPPORTUNITY

-Nuria Camps-Salat, Radical Aliveness Institute alumni and teaching assistant

To be alive, to be relating to others, to be doing things, to be living life – all of these can also mean to be in conflict.

Conflict itself is not wrong, unless we “stigmatize” it and turn it into the cause of our inability to stay connected. I look at conflict with another as a chance to grow, to progress, to learn something new about an obscure part of myself that I need to bring to light.

My internal conflict shows outside. If I don’t take the opportunity to heal it, I let it grow. It will become a much larger conflict, a “snowball” that does not stop and separates me from other people and from life.

When we have a conflict with someone or some situation, most of us have learned that we are doing something wrong or some part of us is wrong. If we express that we have any conflict, we feel judged or accused. We might even been seen as the “guilty” one.

Maybe you’ve heard comments like “You’re a bully” or “Where you go, you create a problem” or even more ironic, “You do so much personal work and are still fighting.” These things stop us from expressing our truth and from having parts of ourselves come to light.

Sometimes due to our life stories, we are deeply afraid of facing conflicts. And then, when trying to avoid conflict, we freeze, go numb, limit ourselves, turn off feelings that make us feel alive. In the end, we get depressed. We separate from the desire to live and become unsatisfied, even bitter. If every time I have conflict with the people I love I shut down and walk away, I’ll end up being very lonely.

So, one of my wishes for the new year that is about to start is to let it be a year “full of conflicts.”

And by that I do not mean to go through life beating, screaming, insulting others. Or what’s worse, buying weapons that make me feel protected, but are just another deception of the consumer society. Please remember that the arms trade is one of the most lucrative today.

When I talk about being in conflict, I mean that sometimes I’ll say things to the people I love that will cause a discrepancy between us, but I still want to be connected to them, even though there might be hurt feelings too. I want to recognize the possibility of being wrong or hurting someone, or not be fully aware of my actions and yet still being able to continue my connection with them.

Recognizing conflict is part of our daily life greatly expands our ability to move, to act, to BE, to feel in all directions. If conflict is possible, I do not have not be false.

So for the conflict to be an opportunity, I must leave the judgment and guilt, and be open blind spots. In that way, I can turn these into opportunities for growth and for deeper and harmonious encounters between others and others.

If conflict is invited to sit at the table, then it is being as well received as love, jokes, dreams and hope. And life will be full of intensity, creation, excitement and new resolutions.

If each and every one of us accept conflict as an individual, then we can hope to make the world a more livable place for everyone, everyday. Because the more you are able to face conflict, the more you are able to peaceful. The more peace is within us, the more peace will be in the world. And peace is not generated to avoid conflict, but face it, feel it and be able to continue to love far beyond our differences.


 

ESTAR EN VINCULO – ESTAR EN CONFLICTO. UNA OPORTUNIDA DE CRECIMIENTO

Estar vivo, estar relacionado con otros, estar haciendo cosas, vivir la vida, incluye estar en conflicto.

El conflicto en si no tiene nada de malo, a menos que lo “estigmaticemos” y lo convirtamos en causa de imposibilidad de mantenernos en vínculo. Muy al contrario, el conflicto con el otro es una posibilidad de crecer, de avanzar, de aprender algo nuevo sobre alguna parte oscura de mí mismo y que necesito poner a la luz

El conflicto que tengo conmigo, se manifiesta afuera. Si en lugar de aprovechar la ocasión para sanarlo, dejo que crezca, se va a convertir en un conflicto mucho más grande, en una “bola de nieve” que no se frena y que nos lleva a separarnos del otro y de la vida.

Cuando tenemos un conflicto con alguien o con alguna situación, lo que tenemos aprendido es que “algo estamos haciendo mal”, o “alguna parte de nosotros está mal” y por tanto si manifestamos que tenemos ese conflicto, nos sentimos juzgados o acusados, o mirados como los “culpables”.

Comentarios como: “usted es peleón/a” “Donde va, se genera un problema”, o más irónicos todavía como: “tanto trabajo personal que hace y sigue peleando” nos detienen de expresar nuestra verdad y de reconocer esas partes de nosotros mismos que solo así pueden salir a la luz.

A veces, por nuestras historias de vida, tememos profundamente enfrentar los conflictos. Y entonces, cuando pretendo evitar el conflicto, me paralizo, me adormezco, me limito, apago en mi los sentimientos que me hacen sentir vivo. Al final, me deprimo, me separo del deseo de vivir y me convierto en alguien insatisfecho, incluso amargado. Y si cada vez que tengo conflicto con las personas que amo, me cierro y me aparto, acabaré estando muy sola/o

Así que uno de mis deseos para el nuevo año que iniciamos prontito es que sea un año “lleno de conflictos”

Y con ello no me refiero a andar por la vida gritando pegando, insultando a los demás. Y lo que es peor, comprando armas que me hacen sentir protegido, pero que solo son un engaño más de la sociedad de consumo. Recordemos que el negocio de las armas es uno de los más lucrativos de la actualidad.

Cuando hablo de estar en conflicto me refiero a la posibilidad de decir lo que siento o pienso a las personas que quiero y poder seguir vinculadas con ellas, a pesar de que la diferencia me duela. Hablo de la posibilidad de equivocarme, de herir, de no ser plenamente consciente de mis actos y aun así, aún y haber generado dolor o haberme sentido herida, poder seguir en vínculo con el otro.

Que el conflicto forme parte de nuestra cotidianidad amplia mucho la posibilidad de movernos, de actuar, de SER, de sentir en todas las direcciones. Si el conflicto es posible, no tengo que ser falso.

Para que el conflicto sea una oportunidad, debo salir del juicio, y de la culpabilidad, y abrir puntos ciegos no para ridiculizar, sino para convertirlos en oportunidades de crecimiento y de encuentros más profundos y armoniosos entre los seres humanos.

Si el conflicto está invitado a sentarse a la mesa, siendo en ella tan bien recibido como lo son el amor, la broma, la ilusión, la esperanza, la vida se llena de intensidad, de creación, de emoción y de nuevas resoluciones

Si el conflicto lo asumimos cada una y cada uno de nosotros, como parte que nos corresponde resolver desde lo individual, entonces podemos aspirar a que el mundo sea cada día un lugar más habitable para todas y todos. Porque a   más capacidad de afrontar el conflicto, más posibilidad de ser pacíficos. Más paz haya en nuestro interior, más paz habrá en el mundo. Y la paz no se genera por evitar el conflicto, sino por enfrentarlo, sentirlo y ser capaces de seguir amando más allá de nuestras diferencias.

Barcelona 31 de Diciembre 2015

http://www.ladanzadelalma.com/

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